En esta línea, quería ensalzar ese “otro” ciclismo que practicamos algunos, que puede llegar a ser tan duro y agónico como el ciclismo de competición (o a veces más), pero no tiene como objetivo “ganarle” a nadie. La modalidad randonneur nos permite explorar mucho más en nosotros mismos, conocer nuestros límites y nuestras capacidades, saber que somos capaces de afrontar situaciones delicadas, gestionar nuestros recursos y finalmente conseguir objetivos difíciles de imaginar.After a long day on my bicycle, I feel refreshed, cleansed, purified. I feel that I have established contact with my environment and that I am at peace. On days like that I am permeated with a profound gratitude for my bicycle. Even if I did not enjoy riding, I would still do it for my peace of mind. What a wonderful tonic to be exposed to bright sunshine, drenching rain, choking dust, dripping fog, rigid air, punishing winds! I will never forget the day I climbed the Puy Mary. There were two of us on a fine day in May. We started in the sunshine and stripped to the waist. Halfway, clouds enveloped us and the temperature tumbled. Gradually it got colder and wetter, but we did not notice it. In fact, it heightened our pleasure. We did not bother to put on our jackets or our capes, and we arrived at the little hotel at the top with rivulets of rain and sweat running down our sides. I tingled from top to bottom.
Después de un largo día en mi bicicleta, me siento renovado, limpio, purificado. Siento que he establecido contacto con mi entorno y que estoy en paz. En días como esos me impregno de una profunda gratitud a mi bicicleta. Aunque no me gustara montar, lo haría por mi paz mental. Qué maravilloso tónico es exponerse a la luz del sol brillante, empapando de lluvia, polvo asfixiante, humedad de la niebla, aire denso, vientos castigadores! Nunca olvidaré el día que subí el Puy Mary. Fuimos dos de nosotros, en un agradable día de Mayo. Empezamos al sol y con el torso desnudo. A mitad de camino, las nubes nos envolvieron y la temperatura se desplomó. Poco a poco el ambiente se hizo más frío y más húmedo, pero no lo notábamos. En realidad se intensificó nuestro placer. No nos molestamos en ponernos las chaquetas o chubasqueros y llegamos al pequeño hotel de la cima con riachuelos de lluvia y sudor corriendo por nuestra piel. Me estremecí de arriba a abajo.
El ambiente en una Brevet es completamente diferente del que se vive en las pruebas ciclodeportivas, tan de moda últimamente. Normalmente se encuentra gente preparada, física y psíquicamente, personas analíticas, tranquilas, con gran capacidad de sufrimiento, autocontrol y organización. Y el espíritu es de colaboración. Normalmente nadie está preocupado por bajar de una determinada marca. Es mucho más importante llegar con tu grupo y conseguir que todos puedan alcanzar el objetivo común. Es más gratificante ayudar a un compañero a conseguir su reto que bajar tu propio tiempo unos minutos… o unas horas.









Hola,
no puedo estar más de acuerdo. ¿qué tendrá la larga distancia que tanto gusta? A mi, en la grupeta me miran como de otro planeta. Piensan en los 200kms como algo inalcanzable (claro, no se puede ir apretando para hacer esa distancia). Pienso que el ambiente es muy bueno, de cooperación. De rodar por el placer de rodar.
Un saludo!