Como ciclista, yo no pago “impuesto de circulación”. Este argumento es el preferido de algunos conductores de coches cuando se creen con más derechos que los ciclistas a la hora de ocupar las calles. Más de una vez he tenido que enfrentarme a ese argumento cuando hablo con alguien sobre la problemática del ciclismo urbano.

Es una cuestión de nomenclatura. En realidad, no existe tal “impuesto de circulación”. Lo que pagan los coches es el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), una tasa que grava la contaminación producida por los motores y que depende de la potencia del motor, entre otras cosas.

Los ciclistas pagamos nuestros impuestos municipales, nuestro impuesto sobre la renta, el IVA, impuestos indirectos, etc… Por supuesto, lo que no pagamos es el IVTM. Pero con los que sí pagamos se financian muchos servicios públicos, entre otros la construcción de carreteras, calles y espacios públicos que todos los ciudadanos tenemos derecho a usar.

summer-ray-of-sunshine-bikes-bicyclesPero es que además, la bicicleta es un vehículo que produce grandes beneficios y repercute en la salud pública. Por tanto, es (o debería ser) promocionado por el gobierno para fomentar su utilización. Y una forma de hacerlo es evitar que tenga que soportar cargas económicas adicionales. Por eso la Unión Europea insta a que los gobiernos no graven a los ciclistas con más impuestos.

A modo de resumen, hay muchas razones para que los ciclistas no sean penalizados con impuestos específicos:

  • El ITVM es para vehículos de tracción mecánica (motores), por tanto no debe ser aplicado a vehículos movidos por energía “limpia”.
  • Rentabilidad social: promover la movilidad en bicicleta es una manera de fomentar la salud, y por tanto, reducción de costes en sanidad.
  • Reducción de la contaminación, que también incide en una mejora de la salud pública.
  • Bajo coste: una pequeña inversión en infraestructuras para ciclismo urbano puede obtener muy buen rendimiento.
  • Mejora de la calidad de vida en las ciudades por la reducción del tráfico motorizado.

Adicionalmente se deben realizar políticas orientadas a la difusión de la bicicleta como medio de transporte, sobre todo en el entorno urbano, lo que incluye favorecerla en las ordenanzas municipales, instalar infraestructuras como aparcamientos de bicicletas, sistemas de alquiler público y adaptación de la infraestructura vial mediante la limitación de velocidad, ciclocarriles o carriles exclusivos (evitando siempre las antiguas aceras bicis, generadoras de conflictos por robar espacio a los peatones).

Por tanto, Yo NO pago Impuesto de Circulación (ya que no existe). Pero tengo todo el derecho a circular, como cualquier ciudadano.

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