La vertiente oriental de la Sierra Sur de Jaén forma una maraña de cerros, altiplanos y valles muy abruptos que van decreciendo en altitud lentamente desde las lomas de los Noguerones y la Cornicabra, situadas en el centro de la comarca, con una elevación de más de 1600 metros sobre el nivel del mar. Los innumerables barrancos van conectando cada uno de los valles hasta formar el río Valdearazo, principal afluente del Quiebrajano, en el embalse que abastece la capital jiennense. Entre los valles se alzan tremendas pendientes hasta las lomas, que con frecuencia alcanzan más de 1500 metros de altitud, limitando al sur con la Sierra del Trigo, último pero imponente bastión montañoso de la comarca, antes de adentrarnos en la comarca granadina de los Montes Orientales, de mucha menor altitud y desnivel.

La mayor parte del terreno así formado pertenece al término municipal de Valdepeñas de Jaén, existiendo muchos cortijos y pequeñas explotaciones ganaderas diseminadas, en lo que se conoce sencillamente como «La Sierra».

Se trata de un terreno virgen, casi inexplorado, donde montones de senderos nos esconden los tesoros mejor guardados de una montaña natural y autóctona. La vegetación se ha mantenido intacta durante siglos, constituyendo uno de los parajes más singulares del auténtico bosque mediterráneo, dominado por quejigos, encinas y praderas con matorral bajo en las zonas más altas.

La fauna es también muy variada, aunque se echan de menos las rapaces que sobrevuelan otros entornos naturales cercanos, constituidos en parques naturales, donde existe mejor cobertura para que estos animales puedan encontrar alimento y mayor protección. No son pocas las voces que piden para la Sierra Sur una figura de protección como «parque natural» que permita recuperar esta parte tan llamativa de la fauna.

Para los amantes del senderismo, la variedad de rutas que se pueden hacer es casi infinita. En este artículo nos referiremos a dos recorridos lineales de muy diferentes características, uno de subida hasta las cumbres montañosas de los Chozones, en el que se disfruta de unas de las vistas más espectaculares de toda la comarca, y el segundo de bajada por las praderas del río Tercero, que se constituye en columna vertebral de la zona, recogiendo las vertientes de todos los arroyos para depositarlas en el río Valdearazo, en un precioso paraje junto a la antigua «fábrica de la luz» de Noalejo, una antigua central hidroeléctrica, actualmente abandonada.

El camino marcado en color verde representa  la ruta del Dessafío de la Sierra Sur, prueba ciclista de montaña que se celebra el primer sábado de octubre cada año.

 

Ruta 1: Subida a los Nevazos y cortijo de Peñas Rubias

 

Longitud: 4 km

 

Desnivel acumulado: 250 m

 

La ruta comienza en la carretera que sube desde Noalejo al Paredón, en el camino que arranca de un cortijo que se encuentra entre la Sierra del Trigo y el cruce de la pista forestal de Alamillos. Lo que parece una pista ancha se convierte al pasar la valla del cortijo en un estrecho sendero pedregoso, que va ganando altura camuflado entre encinas por la ladera de la montaña. El camino sigue paralelo a una valla de alambre y en ocasiones se pierde, adquiriendo cierta dificultad por la subida hasta cruzar una portilla y desembocar en el antiguo «camino del Petróleo», una pista forestal abandonada que arranca en mitad de la nada, a unos cientos de metros de la carretera, para terminar alcanzando la cumbre de la montaña en medio de una pradera idílica. Quizá este camino sea anterior a la carretera que une Noalejo con la Sierra del Trigo, y fuera cortado cuando se construyó esta. No lo sé. El caso es que la vegetación ha ido llenando esta pista hasta prácticamente confundirse con el entorno, pero todavía se puede seguir una parte de ella hasta la arista montañosa de los Nevazos, por encima del cortijo de Peñas Rubias.

Al parecer esta pista pretendía usarse para transportar combustible a las explotaciones ganaderas de la Sierra por uno de los pocos resquicios que permitía la montaña, pero no llegó a ponerse en servicio. Es una de las bonitas páginas que podrían escribirse de la historia de nuestra Sierra Sur.

En la cumbre de los Chozones, una portilla metálica nos permite pasar el collado hacia la otra ladera, no sin antes disfrutar de las impresionantes vistas hacia todos los puntos cardinales, con la lejana Sierra de la Pandera al norte y los majestuosos generadores eólicos de la Sierra del Trigo dominando el terreno al suroeste.

La bajada se hace por un sendero casi borrado por la vegetacion de la pradera, que poco a poco va marcándose más, a medida que descendemos hasta el cortijo de Peñas Rubias. Desde este punto, la pista ya es clara y nos conduce suavemente, atravesando varias portillas de alambre hasta terminar desembocando en la colada de la Fresnedilla.

 


 

Ruta 2: Descenso del río Tercero

 

Longitud: 8 km hasta el río Valdearazo

 

Desnivel acumulado (descenso): 450 m

 

Los arroyos de Despeñaburros, la Fresnedilla, Peñas Rubias y Carboneros (el más largo de todos, que se nutre fundamentalmente del deshielo de la Cornicabra) se unen en las inmediaciones de los cortijos de la Fresnedilla y el Tercero, dando lugar a un río típico de montaña, de lecho llano, pedregoso y torrencial (según la época), que forma una serie de amplios meandros en una pequeña planicie encajonada entre las cumbres de Puerto Verde y los Chozones.

La ruta comienza en la Colada de la Fresnedilla, por una pista forestal que va descendiendo entre curva y curva, bordeando la caprichosa forma de la ladera de los Chozones hasta enlazar con la bajada del arroyo de Peñas Rubias. Desde ahí la pista sigue paralela al arroyo. Llegamos al cortijo del Tercero, un buen punto para descansar y afrontar la parte más abrupta de la bajada. El camino desaparece al pasar el cortijo, pero la intuición nos conduce corriente abajo del río, vadeándolo por veredas más o menos marcadas, hasta que el estrechamiento de las montañas lo convierte en una impenetrable masa de vegetación en medio de dos paredes casi verticales. No hay que descartar el mejor camino para avanzar llegados a este punto, que es el propio lecho del río, de caudal y profundidad variable e impredecible. El premio a tan dificultoso avance está a la vuelta de uno de los recodos, donde alcanzamos la presa que surtía de agua a la antigua central hidroeléctrica, y se abre una preciosa perspectiva del fondo del valle. Para sortear la presa hay que bajar por la ribera derecha del río, hasta el propio cauce, para volver a cruzarlo una vez más. La bajada es muy pendiente, pero practicable. Una vez en el valle, encontraremos gran cantidad de praderas en las que descansar y reponer fuerzas para el regreso.

 


¿Y en bici?

Aunque el terreno es poco apto para la circulación en bicicleta, existe la posibilidad de unir ambas rutas en una sola, de manera que el regreso por la pista forestal de Alamillos compensa los ratos en que hay que arrastrar la bicicleta en la subida a los Nevazos o en las bajadas más abruptas de la Fresnedilla y la presa del Tercero. Sólo de esta forma puede ser recomendable utilizar la bicicleta, siendo conscientes de que prácticamente la mitad del camino habrá que hacerla a pie. El recorrido circular así propuesto puede verse en el siguiente enlace:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=268971

Otras alternativas para recorrer la zona en bicicleta son:

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